La idea, dice, es deportar 20 millones de migrantes indocumentados. O, al menos, un millón al año; más del doble que el año de más deportaciones en la historia: 2012, con Barack Obama en la presidencia.
Todo indica que las primeras medidas de Trump, cuando este lunes 20 de enero Trump se juramente, irán en la línea de la deportación masiva. Los dos funcionarios que nombró para el tema, Stephen Miller y Thomas Homan, son partidarios radicales de la expulsión de indocumentados.
Y cuando Trump promete una deportación masiva, la atención necesariamente se torna a México, no solo por ser vecino, sino porque es el país con más migrantes en Estados Unidos.